Los domingos. Esos días de descanso y, quizá, hasta de mala leche pensando que al día siguiente es lunes y hay que ir a currar. Pero los domingos, que para algunos son los nuevos lunes o prelunes, pueden dar mucho de sí si los organizamos un poco decentemente.
1. Levantarse pronto
Quiero aprovechar el domingo y levantarse a la una de la tarde o las dos no es precisamente la mejor de las opciones. Una buena hora para levantarse es hacia las diez o antes. Desayunar tranquilamente, bajar a por el pan, la prensa del domingo (en papel siempre huele mejor) y otras muchas cosas requieren tiempo. Y para eso nada mejor que madrugar.
2. Sexo matutino de domingo
Si no sabéis qué es un morning glory, mal vamos, pruebalo, despierta a tu pareja poco a poco con uno besos, hasta que poco a poco vayan cayendo en la pasión y déjense llevar sin preocupaciones de tiempo, seguramente lo gozaran juntos.
3. Desayunar por ahí
Muchas veces abrimos el armario de la cocina o el frigorífico y nos encontramos la nada más absoluta. Una araña muerta de hambre, un limón de cuero, un bote de bicarbonato abierto y la nada. Por eso un plan de domingo que empiece con un café con tostadas en tu bar favorito para estos menesteres acompañado de la prensa que tienen (y que hará que no la compres en el kiosco) puede ser uno de los mejores planes para empezar un domingo decente. A partir de ahí sólo puede mejorar.
4. Dar una vuelta por ahí
Bajarte a dar una vuelta al centro de tu ciudad, salir a dar una vuelta por los alrededores de tu pueblo… Hacer lo que sea pero andar. Seguramente el desayuno lo hayas tomado al lado de tu casa, así que hay que activarse y bajarlo. Con lo que nada mejor que irse a dar una vuelta para descubrir nuevos sitios, disfrutar de aquéllos que ya conocemos y son talismán para nosotros, encontrar un sitio de paz y tranquilidad al que ir cuando lo necesitemos. O incluso meternos en el bullicio del os múltiples mercadillos de domingo si es que lo que te apetece es ruido. La cosa es andar, que seguro que durante el resto de la semana no andáis nada, tanto coche y tanta gaita.
5. Leer
Si hay algo que durante el resto de la semana no hacemos mucho (especialmente aquéllos que no tenemos una hora hasta el trabajo en transporte público) es leer. Y hay que hacerlo mucho más a menudo y en mucha mayor cantidad. Da un poco igual lo que leas. Tu cómic favorito o la pila de cómics sin leer que tengas por ahí guardados. Algo de curro, un libro de los de consumo rápido y olvido aún más rápido, el último best seller decente, un premio, un clásico. Lo que sea. Pero leer, que nutre mente y cuerpo.

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